Dia 1
Hoy la expedición partió del pueblo de Villapinzón rumbo al nacimiento del Río, a las ocho de la mañana. Sin embargo, el horario establecido por logística para la salida hacia el primer destino debió haber sido una hora antes. Dos horas después, la tripulación llegó a la Laguna del Valle; el Río ya sabía de su llegada pues los había visto desde la Laguna del Mapa, quince minutos antes. Por lo menos 50 personas peregrinaron hasta su nacimiento, a 3.200 metros de altura, con el fin de hacerse partícipes en el Rito de Consagración y Rebautizo. |
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Eran las diez y media de la mañana cuando comenzó el Rito. Primero, Luis Fernando Vásquez, director de la Fundación "Al Verde Vivo", leyó el poema ‘Las Escalinatas’ de Jorge Zalamea. Luego, el mamo arwako Crispin Izquierdo, sacerdote de los nativos de la Sierra Nevada de Santa Marta, inició la ceremonia que consistía en el rebautizo del Río Bogotá o "Vag-ta" que traduce mirada sobre el horizonte. El bautismo por un mamo de la sierra se debe, según Viku -nombre sagrado de Crispín-, a que los Chibchas y los Arwakos (tribus nativas de Colombia) siempre han mantenido relaciones estrechas. |
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De la misma manera, la naturaleza de las dos regiones se relaciona estrechamente: el Río "Vag-ta" es hermano de los "Chunduas" que son las fuentes de agua de la sierra y que según el mamo, son los padres y madres de todas las fuentes de agua del planeta. Los expedicionarios, descendientes de los Chibchas, también tienen vínculos estrechos con los ancestros arwakos, ya que según la filosofía de los nativos de la sierra, son sus hermanos menores. El mamo trajo "Geinu", fuego sagrado de la sierra para revivir el "suribaca" o corazón de los hijos del Río (municipios de la ribera del Río). |
En la ceremonia fue indispensable la presencia de los hermanos menores ya que con ellos, nueve niños y nueve niñas, se le da mas fuerza y alegría y con ello se ayuda al nacimiento de los "lleiconumas", deidades del Río, quienes se manifestarón con el nacimiento de una trucha. Después de la consagración con los niños, se sembró un bosque con especies nativas. Posteriormente los expedicionarios descendieron hasta la ribera de la Laguna del Valle con el fin de culminar la ceremonia, vertiendo en ella las aguas del nacimiento de los ríos: Guadalquivir de Sevilla, España; el Turia de Valencia, del mismo país; el Magdalena y el Medellín de Colombia; y finalmente, el agua de todos los ríos y mares del mundo que un Babalao, (sacerdote de la religión de los Yoruistas) le regaló a Concha, expedicionaria española. El Río se extasió y lo demostró al irradiar su felicidad. El cielo, como pocas veces al año, estaba un tanto despejado y la visibilidad era completa. |
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La laguna, como un espejo, vio también cómo después de aquella algarabía, los expedicionarios se fueron despidiendo al igual que la brisa que la recorre a diario y que la deja suspendida en la melancolía de su futuro destino. La tripulación llegó a las dos de la tarde a Villapinzón. Después del almuerzo se iniciaron los talleres con los niños del pueblo. En la noche la narración oral a cargo de los abuelos inundó con relatos del Río la plaza principal. Mañana la Expedición sigue su camino hacia el Pozo de la Nutria y luego se embarcará hacia Chocontá.
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