Dia 10
Hoy los expedicionarios partieron desde la Casa de la Cultura de Fontibón al barrio Patio Bonito en la localidad de Kenedy para iniciar el trayecto. Así como en la jornada anterior sólo uno de los cuatro botes se adecuó para el trayecto del día, los otros fueron transportados en uno de los pequeños trailers de los que dispone la expedición. El bote Zodiac, por ejemplo, es demasiado grande y después de la partida de la tripulación extranjera no hay suficientes personas para ocuparlo. Los otros dos, de marca Colman y con capacidad para seis y dos tripulantes, no se utilizaron porque el primero es autoachicable (no es necesario sacarle el agua que le entra porque tiene un sistema especial que realiza esta función) |
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lo que lo hace excelente para los rápidos, pero como el Río en estos tramos no tiene pendientes ni rocas es muy difícil que el agua contaminada que le entra vuelva a salir. Y el segundo causa desconfianza porque en la jornada del domingo se volcó con sus dos tripulantes. El Río parece comprender la razón por la que ahora no lo surcan tantos navegantes, se siente como un enfermo terminal que comprende el miedo que él mismo produce. También entiende que los tramos de navegación, que tenían un promedio de 14 kilómetros por jornada, se reduzcan a un par de kilómetros en esta parte del trayecto. |
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Sin embargo, la corta navegada de hoy, que comenzó a las diez de la mañana, se vió compensada por el extenso recorrido a lo largo de la parte sur-occidental de la sabana de Bogotá. Aunque el paisaje es muy bello, con árboles frondosos que cuadriculan la verde planicie y con vaporosos humedales escondidos entre pequeños bosques de jóvenes eucaliptos; no dejaba de sorprender cómo los pequeños y grandes agricultores bombean el agua no sólo de caños de aguas residuales, como la quebrada La Vega, sino también de Ríos como el Tunjuelito y el mismo Bogotá, para el riego de los diversos cultivos. |
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Los propietarios de las reses que producen los derivados lácteos también utilizan estas fuentes de agua para regar los pastizales de los que se alimentan estos rumiantes. Algunos expedicionarios no podían creer cómo un ejemplar de estos tomaba directamente agua del Río Tunjuelito. Al acercarse al municipio de Sibaté, la sabana se ve amurallada por las urbanizaciones que poco a poco la reducen. Ya en la autopista sur las únicas construcciones que se ven son las empresas que bordean el Embalse del Muña, como Good-Year y la Empresa de Energía de Bogotá (EEB). El embalse era utilizado anteriormente como atractivo turístico. Allí se realizaban campeonatos de sky acuático y canotaje, además de ser gran centro recreacional para los capitalinos. Pero ahora la EEB la utiliza para bombear las aguas del Río Bogotá con el fin de suministrar más energía eléctrica a la ciudad. Esto produjo que el embalse 'desapareciera' entre la incontrolable propagación del buchón y el olvido de los bogotanos. |
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A las seis de la tarde, los expedicionarios llegaron al casco urbano de Sibaté, ubicado en el costado sur-oriental del embalse. Los miembros de la expedición quedaron asombrados por la plaga de zancudos y el olor fétido que padece el pueblo. Lucy Rincón, habitante del municipio explica que esto comenzó desde que se bombean las aguas del Río Bogotá, ella afirma que esto ha obligado a algunos residentes a proponer un paro cívico para evitar que se siga con la contaminación del embalse. Los expedicionarios, testigos de los inconvenientes ecológicos producidos por el silenciado Río, continuarán mañana su recorrido hacia su desembocadura después de concertar con las autoridades municipales las acciones conjuntas para el saneamiento de este recurso hídrico. Por la imposibilidad de navegarlo, mañana se llegará por vía terrestre al municipio de La Mesa. |
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