Dia 14
Hoy la expedición partió a las 12:00 m del puente La Hamaca, en Apulo, rumbo a Tocaima. El calor, como en los anteriores días, era agobiante y por esto uno de los diez tripulantes se negó a utilizar el traje impermeable. El Río se sentía mas fresco, las pequeñas quebradas que desde el Salto del Tequendama caen a su cauce lo oxigenan. Sus aguas han dejado de ser tan densas como en la sabana y poco a poco la espuma, que se ha formado por las pequeñas caídas rocosas, comienza a diluirse. Sus orillas están tupidas de arboles nativos que alegran las grises aguas y el extenso valle que atraviesa esta delimitado por pequeñas montañas. Desde ellas una manotada de arboles totalmente amarillos ilumina el recorrido de los extasiados navegantes. De pronto una enorme ceiba se extiende sobre el cauce y el remanso que cobija facilita su admiración. Unos metros mas adelante el celosos Río produce unos cortos rápidos que hacen que los tripulantes desvíen la atención hacia las rocas que forman una prolongada escalinata. En algunas partes del trayecto los navegantes pudieron observar como una bandada de chulos y otra de garzas blancas conviven pacíficamente en el mismo territorio. De nuevo a las embarcaciones las sorprendió otra consecución de continuas caídas, que los navegantes sortearon con gran agilidad por la experiencia adquirida durante dos semanas de aprendizaje intensivo. Por su puesto todos celebraron con entusiasmo las ágiles maniobras pero no falto la encallada sobre una que otra roca. Algunos ribereños fueron testigos del recorrido en algunos puntos del trayecto y no cesaron de apoyar a los navegantes con sus aplausos y exclamaciones de respaldo. A las tres de la tarde las dos embarcaciones llegaron el puente de Los Suspiros, en Tocaima. Sobre el gran parte de los habitantes de la zona los esperaba con entusiasmo. Los bomberos ayudaron a la tripulación no solo a subir los botes a la carretera, sino también a suministrar agua para bañarse y para limpiar los botes. Exhaustos por la exigente jornada los expedicionarios se dirigieron al casco urbano del municipio. Después de almorzar se realizaron los talleres de lombricultura y pintura. En la noche se concertó la ultima jornada de la expedición, que procurara llegar mañana entes del medio día a la desembocadura del Bogotá en el Magdalena en Girardot. |




