Dia 3
"Me parece que yo podría vivir con los animales: son tan plácidos y retraídos, me detengo a contemplarlos largamente. No protestan, no se quejan de su situación, no andan desvelados en la obscuridad ni lloran por sus pecados, no me exasperan hablándome de sus deberes para con Dios, no hay ninguno que no este satisfecho, no hay ninguno que este poseso de la manía de poseer, no hay ninguno que no se prosterne ante otro, ni ante los otros de su especie que vivieron hace miles de años, no hay ninguno que sea respetable o desgraciado sobre el haz de la tierra." -Walt Whitman-.
|
||
La Expedición partió hoy a las diez de la mañana rumbo al casco urbano de Suesca, desde la vereda Santa Rosita, del mismo municipio. El de hoy fue el primer tramo navegable del Río; se recorrieron ocho kilómetros por su cauce. |
||
A un kilómetro y medio de la partida, en la escuela ‘Santa Rosita’, la Expedición hizo la única parada de la jornada. Los alumnos del pequeño centro educativo salieron muy entusiasmados a recibir a la tripulación. Luego de la cálida bienvenida se realizó una ceremonia que incluyó la lectura de las reflexiones de los niños sobre el Río y el comportamiento dañino que sus ribereños han tenido hasta la fecha. El himno ecológico de la escuela abrió la actividad de la siembra de árboles, luego de la cual se volvió al agua con los corazones recargados por la sincera alegría de los niños. |
||
Al Río lo peina, de ahí en adelante, las extensas y múltiples ramas de los sauces. Los frondosos árboles que hacen del paisaje algo idílico, contrastan con las contaminadas aguas. Varias veces los navegantes tuvieron que bajarse de los botes para sortear los gruesos obstáculos que hasta el momento los novatos habían sorteado con astucia. Después de un largo túnel de vegetación, los expedicionarios entraron al Cañón de Suesca. Un paisaje inimaginable. En ambos extremos del Río, inmensas rocas cierran la cuenca y poco a poco, la corriente se hace más turbulenta. De los imponentes peñascos nace una naturaleza exuberante que cuelga en dirección al Río. |
|
Los rápidos, que poco a poco comienzan a aparecer a lo largo del Río, hicieron que la más pequeña de las embarcaciones, ocupada por dos personas, se volteara dos veces. Aunque Miguel, uno de los, se empeñara en seguir adelante, el mismo Río se lo impidió al estrellarlo fuertemente contra un tronco. A tres kilómetros de Suesca fue conveniente sacar dos de las cuatro embarcaciones que continuaban en el Río, debido a que no había el equipo necesario de seguridad y también porque los navegantes eran poco experimentados. A pesar de todo esto, los otros dos botes continuaron el difícil trayecto. A las cuatro y media de la tarde los estudiantes del Colegio ‘Gonzalo Jiménez de Quesada’, los de la Escuela ‘General Santander’, y los expedicionarios que terminaron su trayecto por tierra recibieron en el puente Cacicazgo, a los extenuados navegantes.
|
|




