Dia 6
A las once y media de la mañana partieron, de Tocancipá rumbo a Zipaquirá, 17 navegantes en cuatro embarcaciones. La salida tuvo un retraso, porque los tripulantes del bote de mayor capacidad, un ‘Zodiac’, estaban esperando un pequeño motor con hélice que les facilitara la remada. Mientras este llegaba, algunos miembros de la Expedición se dedicaron a observar el desfile de bandas marciales, provenientes de varios colegios del departamento de Cundinamarca, que se estaba llevando a cabo por una de las calles que limita la plaza de Tocancipá. |
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El desfile se debió a que Tocancipá estaba cumpliendo 404 años de fundada y con él y el concurso de las bandas, se daba inicio a las festividades, las cuales se prolongarán hasta mañana, cuando se celebre el Festival de la colombianidad. Después de montar el motor en el bote negro, la Expedición comenzó su recorrido a los pocos metros. Uno de los guías de la Expedición, Leonardo Guarín, decidió devolverse al punto de partida a dejar el motor y su hélice, se avanzaba más sin los equipos. |
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El recorrido de hoy fue muy largo pero con un paisaje muy diverso; el Río continúa disfrutando de los sauces que lo peinan a su lado; los pantanos que crean las aguas enriquecen la sabana; las elegantes garzas blancas, que en ellos se alimentan, se alejan de la ronda del Río al paso de los botes y los enormes chulos forman una "calle de honor" sobre los costados del amplio cauce, como si recibieran a la Expedición en las puertas de su futuro infierno. A las doce y cuarenta del medio día llegamos al lugar de donde la Cervecería Leona toma el agua. Esta planta es mucho más grande que las que se ven en el camino, que por lo general son utilizadas para bombear agua a los cultivos o pastizales. |
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Se trata de una estructura azul que por medio de motores bombea el agua desde el centro del cauce del Río hasta la planta de la industria. El vigilante del lugar fue muy amable y aunque afirmó no saber qué se hacía con el agua, dijo que ya había visto las notas de los expedicionarios en la televisión. Los campesinos, que de vez en cuando se asoman sobre los montículos que encierran el Río, se han tornado más amables y dispuestos a dialogar con Luis Fernando Vásquez, director de la Fundación ‘Al Verde Vivo’, y con Carlos Congote, el director del documental de la Expedición. Puede que esto se deba a la campaña que han realizado los medios de comunicación, o tal vez a la forma de ser de la población que habita el municipio.Dos jóvenes campesinos afirmaron frente a la cámara de Carlos Congote que "hace mas o menos un mes el Río andaba muy contaminado, había pescado muerto y los chulos se lo comían", Luis Fernando les preguntó qué que tipo de pescado y ellos respondieron que era trucha ‘arcoiris’. La familia López, a su vez, aseguró que los desechos que 'la finquita' producía eran quemados y que nada se le botaba el río, luego pidieron a la tripulación de uno de los botes un autógrafo. |
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Aunque el paisaje reanima al Río, las aguas provenientes de las lagunas de oxidación de la termoeléctrica de Zipaquirá lo entristecen, son de color gris cemento y tienen una apariencia viscosa. Doscientos metros después de ‘Termozipa’, el Río no se puede navegar porque esta cubierto con ‘buchón’ o maleza acuática. Por esta razón, la tripulación de los cuatro botes tuvo que remar río arriba hasta encontrar un lugar apropiado para sacar los botes del agua. Luego de que los botes pasaran con muchadificultad por un puente casi caído, la Expedición siguió su rumbo. Después de tomar una de las múltiples curvas que tiene el Río en este tramo del trayecto, los navegantes se encontraron con más ‘buchón’, lo que los obligó de nuevo a remar río arriba para sacar otra vez a los botes del agua. Los botes se sacaron definitivamente a las cuatro y medio de la tarde, en predios de la termoeléctrica de Zipaquirá. Miembros de la Cruz Roja del municipio, atendieron a los exhaustos navegantes y los bomberos ayudaron a transportar el ‘Zodiac’ hasta el casco urbano. |
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